lunes, 30 de julio de 2018

Un nuevo curso

Hace un mes exacto que terminé el curso 2017-2018 y mucho más tiempo que no hago entrada en este blog. Ha sido un curso intenso, emocionante y agotador en lo personal y en lo profesional. 

Mi destino en El Burgo de Osma ha resultado muy bueno, enriquecedor, rodeado de buenos compañeros; dicho sin pose, sin afectación, realmente ha sido profesionalmente un gran año. He aprendido mucho, he trabajado mucho y finalmente he opositado con un pobre resultado, pero, viendo el lado positivo, he conseguido raspar algo de puntuación para el baremo, que nunca está de más.

En lo personal ha sido brutal, ha nacido mi niña, Jimena. Con apenas tres semanas de vida nos reincorporamos a destino. La mayor parte del tiempo los tres solos, nuestra hija, Gema y yo. La  climatología ha sido dura; según los oriundos del pueblo, un invierno como los de antes. Esto no sería un problema si no fuese porque los niños necesitan salir de casa y siendo tan pequeña se hacía muy difícil con tanto frío. 

Ya está superado, ya estamos en casa desde hace un mes y Jimena está preciosa. Decimos entre risas que llegó a Soria siendo un conejillo y ha vuelto hecha un lechón.

Grande mi mujer, dar el pecho cada dos horas, mañana, tarde y noche es un reto y un desgaste extremo. Grandes mis compañeros de trabajo, grande la dirección del centro que siempre ha estado al quite para facilitarnos la vida y, por supuesto, grandes los alumnos. El mejor trabajo del mundo, sin duda.

Ahora a esperar destino a partir de septiembre. A todo lo largo y ancho de Castilla y Léon.

Adiós, El Burgo de Osma, quizá nos volvamos a encontrar.




















sábado, 11 de noviembre de 2017

El Burgo de Osma - Cañón del Río Lobos

Hace mucho que no hago una entrada, pero es que han sido unos meses muy intensos.

En verano procuré desconectar lo máximo posible y septiembre fue un mes muy loco en expectativa de destino. Finalmente me asignaron sustitución en El Burgo de Osma (Soria). Me hubiese encantado repetir en Villarcayo de Merindad de Castilla la Vieja, pero me asignaron antes este destino.

El pueblo es precioso, cada rincón tiene una fotografía. Es limpio, monumental y con mucha vida. También es frío, muy frío, y eso me encanta.



























Mi vida es distinta a la del año pasado, mi cuñado dice que el curso pasado fue como un año erasmus para mí, y tiene toda la razón. En cambio, este curso tengo oposiciones en junio y a partir de enero tendré no mucho tiempo para estudiar, por tanto, mis días se centran en clases hasta las tres y por la tarde preparar más clases y estudiar. Eso sí, día sí, día no, corro a última hora de la tarde - noche.

Ayer noté que la ley de rendimientos decrecientes empieza a hacer efecto en mí, así que hoy me lo he tomado libre y he hecho una ruta por el Cañón del Río Lobos, que lo tenemos a 14 kilómetros del pueblo. Está genial y ha sido un acierto ir a ver los últimos colores del otoño y los buitres; hay a mansalva por todo el cañón y sorprende ver que tienen la altura de mi sobrina María y una envergadura de alas de dos metros. Es una ruta fluvial que va paralela al río Ucero. Nada complicada pero muy bonita.




Se ven lo buitres. Engaña la foto, porque parecen pequeños, ¡¡pero son enormes!!








Ermita de San Bartolomé














No todo va a ser andar.









Ha sido un día luminoso y templado. La ruta está muy bien señalizada y muchas familias circulaban por ella con niñas y niños de casi todas las edades.

Os dejo con música, como siempre, amig@s. Cuidaos mucho, nos vemos en el camino.

https://www.youtube.com/watch?v=VIjytQGf3aA